Goltzius El dragón devora a los compañeros de Cadmo (1588)
Iconografía: la imagen representa la cara de un hombre arrancada de su cabeza de un mordisco, que representa la fotografía de un ex combatiente de la Primera Guerra Mundial cuya cara ha sido arrancada de un disparo. Yo pienso que es la representación de como la guerra es como un mounstro con el cual el hombre no puede luchar por que es muy fuerte para el y por eso es representada por un dragón que devora a los hombres.
Desollamiento de Marsias pintado por Tiziano
Según la mitología griega, Marsias era un sátiro, criatura mitad hombre mitad carnero, estrechamente ligado al dios Dionisio y a los bacanales. Oriundo de Celea, se hizo famoso tocando la flauta de la diosa Atenea.
Como diosa de la sabiduría, de las artes y los oficios, Atenea era una virtuosa de la música. Un día se dispuso a tocar la flauta junto al río y observó su reflejo en el agua. Al notar cómo sus mejillas se hinchaban, deformando sus rasgos, se horrorizó y arrojó el instrumento para no volver a usarla jamás. Allí fue que Marsias la encontró y aprendió a tocarla maravillosamente.
Marsias se convirtió en el mejor flautista de todos, venciendo a cualquiera que lo desafiara. Su soberbia llegó a tal punto que se atrevió a decir que su flauta sonaba mejor que la lira de Apolo, el poderoso dios que entre todas sus virtudes se encontraban la música, la poesía y las artes. El dios no tardó en enfrentarlo en un concurso musical. El jurado lo formaron las nueves musas y como premio, el vencedor podría hacer con el perdedor lo que quisiera.
Apolo tocó su lira y naturalmente venció a Marsias. Algunas versiones dicen que el dios acompañó con su voz el sonido de su divino instrumento; otras, que Marsias efectivamente tocó mejor que Apolo, pero luego el dios colocó la lira boca abajo y tocó la misma melodía, algo que el sátiro no pudo igualar con su flauta. De todas formas, las musas le otorgaron la victoria a Apolo, quien hizo uso de su premio, imponiéndole al sátiro el castigo de ser desollado vivo. Clavó su piel en un árbol y a medida que su sangre fluía, iba naciendo el río que lleva el nombre de Marsias.
Como diosa de la sabiduría, de las artes y los oficios, Atenea era una virtuosa de la música. Un día se dispuso a tocar la flauta junto al río y observó su reflejo en el agua. Al notar cómo sus mejillas se hinchaban, deformando sus rasgos, se horrorizó y arrojó el instrumento para no volver a usarla jamás. Allí fue que Marsias la encontró y aprendió a tocarla maravillosamente.
Marsias se convirtió en el mejor flautista de todos, venciendo a cualquiera que lo desafiara. Su soberbia llegó a tal punto que se atrevió a decir que su flauta sonaba mejor que la lira de Apolo, el poderoso dios que entre todas sus virtudes se encontraban la música, la poesía y las artes. El dios no tardó en enfrentarlo en un concurso musical. El jurado lo formaron las nueves musas y como premio, el vencedor podría hacer con el perdedor lo que quisiera.
Apolo tocó su lira y naturalmente venció a Marsias. Algunas versiones dicen que el dios acompañó con su voz el sonido de su divino instrumento; otras, que Marsias efectivamente tocó mejor que Apolo, pero luego el dios colocó la lira boca abajo y tocó la misma melodía, algo que el sátiro no pudo igualar con su flauta. De todas formas, las musas le otorgaron la victoria a Apolo, quien hizo uso de su premio, imponiéndole al sátiro el castigo de ser desollado vivo. Clavó su piel en un árbol y a medida que su sangre fluía, iba naciendo el río que lleva el nombre de Marsias.


No hay comentarios:
Publicar un comentario