viernes, 20 de enero de 2012

Goltzius El dragón devora a los compañeros de Cadmo (1588)
Iconografía: la imagen representa la cara de un hombre arrancada de su cabeza de un mordisco, que representa la fotografía de un ex combatiente de la Primera Guerra Mundial cuya cara ha sido arrancada de un disparo. Yo pienso que es la representación de como la guerra es como un mounstro con el cual el hombre no puede luchar por que es muy fuerte para el y por eso es representada por un dragón que devora a los hombres.

Desollamiento de Marsias pintado por Tiziano
 Según la mitología griega, Marsias era un sátiro, criatura mitad hombre mitad carnero, estrechamente ligado al dios Dionisio y a los bacanales. Oriundo de Celea, se hizo famoso tocando la flauta de la diosa Atenea.

Como diosa de la sabiduría, de las artes y los oficios,
Atenea era una virtuosa de la música. Un día se dispuso a tocar la flauta junto al río y observó su reflejo en el agua. Al notar cómo sus mejillas se hinchaban, deformando sus rasgos, se horrorizó y arrojó el instrumento para no volver a usarla jamás. Allí fue que Marsias la encontró y aprendió a tocarla maravillosamente.

Marsias se convirtió en el mejor flautista de todos, venciendo a cualquiera que lo desafiara. Su soberbia llegó a tal punto que se atrevió a decir que su flauta sonaba mejor que la lira de
Apolo, el poderoso dios que entre todas sus virtudes se encontraban la música, la poesía y las artes. El dios no tardó en enfrentarlo en un concurso musical. El jurado lo formaron las nueves musas y como premio, el vencedor podría hacer con el perdedor lo que quisiera.

Apolo tocó su lira y naturalmente venció a Marsias. Algunas versiones dicen que el dios acompañó con su voz el sonido de su divino instrumento; otras, que Marsias efectivamente tocó mejor que Apolo, pero luego el dios colocó la lira boca abajo y tocó la misma melodía, algo que el sátiro no pudo igualar con su flauta. De todas formas, las musas le otorgaron la victoria a Apolo, quien hizo uso de su premio, imponiéndole al sátiro el castigo de ser desollado vivo. Clavó su piel en un árbol y a medida que su sangre fluía, iba naciendo el río que lleva el nombre de Marsias.

Esta imagen representa como el hombre no puede superar a los dioses ni creerse mas que ellos por que es obvio que ellos los derrotarían y esta imagen refleja el poder que tenían sobre los humanos por que están sometiendo a marsias y lo están desollando por creer que podía ser mejor en algo que los dioses.

lunes, 9 de enero de 2012

Ante el dolor de los demás.

La iconografía del sufrimiento es de antiguo linaje. Los sufrimientos que mas a menudo se consideran dignos de representación son los que se entienden como resultado de la ira humana o divina. El grupo escultorico de Laoconte y sus hijos debatiendose, las incontables versiones pintadas o esculpidas de la Pasión de Cristo y el inagotable catalogo visual de las desalmadas ejecuciones de los mártires cristianos, sin duda están destinados a conmover y a emocionar, a ser instrucción y ejemplo. La representación de semejantes crueldades esta libre de peso moral. Solo hay provocación: puedes mirar esto? Esta es la satisfacción de poder ver la imagen sin arredrarse. Esta el placer de arredrarse.

Estremecerse frente al gravado de Goltzius El dragón devora a los compañeros de cadmo (1588), que representa la cara de un hombre arrancada de su cabeza de un mordisco, difiere mucho del estremecimiento que produce la fotografía de un ex combatiente de la Primera Guerra Mundial cuya cara ha sido arrancada de un disparo. Un horror inventado puede ser en verdad un abrumador. (Por mi parte, me resulta difícil ver el espléndido cuadro de Tiziano en el que Marsias es desollado, y sin duda cualquier otra imagen con este tema.) Pero la vergüenza y la conmoción se da por igual al ver el acercamiento de un horror real. Es un tema intrínsecamente secular, que surge en el siglo XVII, cuando la reorganización de los poderes contemporáneos se convierte en materia prima para los artistas. En 1633 Jacques Callot publico una serie de dieciocho grabados titulada les miseres et les malbeurs de la guerre ( Las miserias y desgracias de la guerra), la cual representa las atrocidades que cometieron las tropas francesas contra los civiles durante la invasión y ocupación de su Lorena natal a comienzos del decinio de 1630. ( Seis grabados pequeños del mismo tema que Callot había ejecutado antes de la serie mayor aparecieron en 1635, el año de su muerte.)

Los desastres de la guerra, una serie numerada de ochenta y tres grabados realizados entre 1810 y 1820 ( y publicados por primera vez, salvo tres laminas, en 1863, treinta y cinco años después de su muerte), representa las atrocidades que los soldados de Napoleón perpetraron al invadir España en 1808 con objeto de reprimir la insurrección contra el yugo francés. Las imágenes de Goya llevan al espectador cerca del horror. Se han eliminado todas las galas de lo espectacular: el paisaje es un ambiente, una oscuridad, apenas esta abozando.

Las expresivas francés en cursiva al pie de cada imagen, comentan la provocación. Si bien la imagen, como cualquier otra, es una inducción a mirar, el pie reitera, las mas veces, la patente dificultad de hacerlo. El habla común fija la diferencia entre las imágenes hechas a mano como las de Goya y las fotografías mediante la convención de que los artistas hacen dibujos y pinturas y los fotógrafos toman fotografías. Pero la imagen fotográfica, incluso es la medida en que un rastro ( y no una construcción elaborada con rastros fotográficos diversos)' no pueden se de mera transparencia de lo sucedido.

Las imágenes de Goya son una síntesis. Su pretensión: sucedieron cosas como estas. En contendré representar con exactitud lo que estaba frente a la lente de la cámara. Se supone que una fotografía no evoca sino muestra. Por eso a diferencia de las imágenes hechas a mano, se pueden tener por pruebas .

En efecto, la fotografía bélica comienza con es misión, con esa deshora. La guerra fue la de Crimea, y Roger Fenton, considerado sin excepción el primer fotógrafo de guerra, fue


ni mas ni menos que el fotógrafo oficial de aquel conflicto, enviado de Crimea a comienzos de 1855 por el Gobierno británico a instancias del príncipe Alberto.

La mortandad de las tropas por causas no atribuibles al combate era horrenda -las enfermedades mataron a veintidós mil soldados; muchos miles perdieron extremidades a causa de la congelación en el dilatado invierno ruso durante el largo sirio de Sebastopol - y varias acciones militares resultaron desastrosas. Fenton, siguiendo instrucciones del Ministerio de Guerran de no fotografía a los muertos, los mutilados y los enfermos , y excluido de casi todos los otros temas a causa de la aparatosa tecnológica fotográfica, se ocupo de representar la guerra como solemne excursión solo hombre.

Una muestra mas audaz de imágenes de la muerte y de la ruina tras la batalla, la cual no destaca las bajas sufridas sino la temible severidad del poderío militar británico, se realizo otro fotógrafo que había visitado la guerra de Crimea.

La impresionante fotografía que Beato hizo en Lucknow del palacio Sikandarbagh, destripado por los bombardeos, muestra el patio cubierto de huesos de los rebeldes.
La primera tentativa de gran alcance de documentar un conflicto la emprendió unos años mas tare, durante la guerra de Secesión de Estados Unidos, una casa fotográfica que dirigía Mathew Brady, el cual había hecho varios retratos oficiales del presidente Lincoln.

Semejantes fotos también transmiten una moraleja útil al mostrar el horror nítido y la realidad de la guerra en contraste con su boato escribió Gardner en el texto se acompaña la foto de O'Sullovan de los soldados confederados caídos, con sus rostros agónicos dirigidos al espectador, el el álbum de sus imágenes y de otros fotógrafos de Brady que publico después de la guerra.

Captar una muerte cuandon en efecto esta ocurriendo y embalsamarla para siempre es algo que solo pueden hacer las cámaras y las imágenes, obra de fotógrafos en el campo, el momento de la muerte ( o justo antes ) están entre las fotografías de guerra mas celebradas y a menudo mas publicadas.

Mas perturbadora resulta la ocasión de ver a personas ya enteradas de que se les ha condenado a muerte: el alijo de seis mil fotografías realizadas entre 1975 y 1979 en una prisión clandestina situada en el antiguo instituto de bachillerato de Tuol Sleng, un barrio a las afueras de Phnom Penh, la casa de la muerte de mas de catorce mil camboyanos acusados de ser intelectuales o contrarrevolucionarios; la documentación de aquella atrocidad es cortesía de los archiveros de los jemeres rojos, los cuales sentaron a cada persona para retratarla justo antes de su ejecución.

La administración se mezcla con la desaprobación de las fotos por el dolor que puedes causar a los parientes femeninos de los muertos. La cámara aproxima al espectador, demasiado; auxiliado por una lente de aumento pues esta es una historia con Dora lentes , las fotos que destacan de un modo terrible dan una información innecesaria e indecente. Con todo, el reportero del Times no puede resistirse al melodrama que suministran las palabras mismas los cuerpos chorreasteis listos para las fosas abismales mientras censura en intolerable realismo de la imagen.